Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton por fin se han dado el sí quiero en una ceremonia sobria y elegante que ha generado una gran expectación en todo el mundo. Te contamos los detalles importantes de este bonito enlace que ha engalanado la ciudad de Londres.
Todo estaba listo en la Abadía de Westminster para acoger la que ya dicen que es la boda del siglo. El majestuoso edificio ha sido decorado para la ocasión y había algo que resaltaba especialmente, ya que los novios decidieron llenarla de vegetación colocando varios árboles y diversas plantas para darle un toque más romántico y acogedor.
Primero, llegó el Príncipe Guillermo con un traje que no ha pasado desapercibido por su color rojo y es que éste corresponde a un rango militar más alto que el azul que se esperaba, concretamente al de coronel de la Guardia Irlandesa. Otro detalle a destacar es que ha llevado una insignia: una estrella de ocho puntas de la Ilustrísima Orden de San Patricio con el lema: “¿Quién nos separará?”
Pero como en todas las bodas, la que más ha acaparado todas las miradas ha sido la novia. Kate Middleton ha triunfado con un traje diseñado por Sarah Burton para Alexander McQueen. Un vestido de líneas depuradas, elegante y muy del estilo de Catherine. De color marfil y blanco satinado de escote corazón y con un cuerpo de encaje de manga larga. Ceñido en la cintura y la falda con mucho volumen acababa en una cola de tres metros de largo, algo menos de lo que se esperaba.
Satén, encajes, organza, tul de seda… sin duda, un vestido de auténtica princesa. Los zapatos estaban hechos a mano por el equipo de Alexander McQueen. El velo está realizado por capas de tul suave, seda de color marfil y flores bordadas a mano.
En cuanto al peinado, la novia se ha decidido por
el pelo suelto con una preciosa tiara, una joya de Cartier que el rey Jorge VI regaló a su esposa la Reina Madre en 1936. Además, la actual Reina de Inglaterra recibió la tiara como regalo de su madre en su 18º cumpleaños.
Los pendientes de diamantes de la firma Robinson Pelham son un regalo de los padres de la novia para el gran día.
El ramo de novia ha sido diseñado por Shane Connolly y está formado por lirios, jacintos y mirtos, que tiene un significado especial, ya que está inspirado en las flores favoritas de la Familia Real británica y la familia Middleton.
La ceremonia ha sido sobria y se han podido ver algunos momentos de nervios, especialmente cuando Guillermo le costó bastante ponerle el anillo a su ya casi esposa.
Después de la ceremonia, ya como marido y mujer salieron de la iglesia en una carroza descubierta (finalmente no llovió como se esperaba en un principio) en un recorrido por las calles londinenses saludando a todos los ciudadanos presentes hasta llegar al Palacio de Buckingham donde tuvo lugar el banquete nupcial y lo más importante, el primer beso público como esposos en el balcón.
Como curiosidad destacar que a la ceremonia acudieron 1900 invitados, entre ellos los representantes de las Casas Reales de todo el mundo, como la nuestra, ya que acudieron la Reina Sofía y los Príncipes de Asturias. Otros conocidos pero no reales invitados fueron Elton John o David Beckham y su mujer Victoria.
En definitiva, una preciosa boda real que ha suscitado mucha expectación y que estamos seguros de que todavía ocuparan muchas portadas de revistas y periódicos. Desde Bodaplay les deseamos mucha felicidad a estos enamorados que comienzan una nueva andadura juntos.
[...] y elegante a la que le faltó algo de emoción y romanticismo que si pudimos ver en la anterior celebración matrimonial entre Guillermo de Inglaterra y Kate [...]